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2014-03-21T21:52:56+01:00

Bagatela sobre el sexo

Publicado por Carolina Rodríguez Mayo
Bagatela sobre el sexo

Típicos adolescentes sentados en una banca agarrados de las manos y mirándose a los ojos. El joven decide tomar la mano de su novia y la acerca a sus labios con dulzura y le susurra algo al oído, la muchacha se sonroja, humedece un poco sus labios; entonces la danza romántica se trasforma en un baile erótico lleno de devenires en los gestos, en los besos, en las caricias. Ella lo aprieta con ternura, pero con firmeza contra su pecho. El joven inmediatamente toma la señal de acercamiento como una insinuación de su hermosa compañera y la toma por la cintura con determinación. Los jóvenes se apresuran en un beso largo y apasionado, sus cuerpos se aproximan con ímpetu y continúan con el baile.


Al otro lado del parque un hombre con pelo cano y algunas líneas de expresión en la frente observa a los enamorados con minucia. Él, al igual que yo, intenta recrear lo inefable con un pincel y numerosas pinturas de óleo. Su principal objetivo es reproducir el amor en un cuadro emblemático que pueda acaparar la verdadera naturaleza de los amantes. De repente la cara del pintor cambia y parece confundido, yo retorno mi mirada a los adolescentes que se han levantado de la banca agarrados el uno del otro con mucho vigor. De manera que retorno la concentración a mi libreta en blanco y la pluma sin tapa que sostengo en la mano, mi mente se disipa y conozco el recorrido que esos dos jóvenes están por tomar. El pintor parado atónito frente a su lienzo también blanco, asiente con la cabeza y sonríe cómplice.

Durante siglos la humanidad ha intentado descifrar qué es el amor, describirlo, compararlo, representarlo, etc., intentando contar de formas suficientes este sentimiento de tanta significación y trascendencia en la vida de los seres humanos. Lo más sobresaliente es que las artes lo definen en muchas ocasiones desde lo erótico. El erotismo es idealmente el paso a seguir del amor, es la conjugación de múltiples emociones, pensamientos y situaciones que deberían culminar en el acercamiento inevitable de los cuerpos, por ende, la humanidad abarca el complejo tópico del amor desde el sexo.


El viejo de la pintura se marcha con una sonrisa y una mirada oscura. Sé que se propone pintar lo que no pudo ver en el parque, en su cuadro aparecerán dos cuerpos que se aman y pierden sus inhibiciones embriagados de pasión, de deseo. Yo me dispongo a huir del ruido de otros y ocultarme en las sombras de mi habitación para desentrañar una historia inacabada: dos amantes en un parque. Así pues, decidí darle rienda suelta a la imaginación y concluir el relato que se construía frente a mis ojos, tal como lo haría el pintor.


Los dos jóvenes dejaron el parque y caminaron simulando desconocer el deseo del otro. Se besaban momentáneamente y se perdían en la voz de su compañero. La muchacha con su pelo suelto de color castaño y una falda oscura, el joven robusto y con los cabellos revueltos, juntos agitados por el contacto y la anticipación del amor. Suavemente el novio se acerca a la oreja de su novia y la muerde, la toma del cuello y le suplica que lo acompañe a casa. Ella accede con rubor en sus mejillas.


Al llegar a la habitación del muchacho el calor que emana de sus cuerpos es imposible de ignorar, se acercan pausadamente y se besan sin demora. La ropa se convierte en un obstáculo divino de quitar, la piel adquiere un nuevo lenguaje y es capaz de gritar lo inteligible. Ella se sube en el regazo de su joven amante y se mece sin descanso con ritmo lento y acompasado. Él la toma del cuello mirándola directamente a los ojos y abrazándola por la cintura. El vaivén de los cuerpos continua, aunque cambian de posición varias veces para dirigir la perspectiva de sus diversos caminos. Pronto la acumulación de sensaciones se vuelve insoportable y juntos se toman de las manos; el éxtasis de los cuerpos se aproxima, las pupilas se dilatan, los sonidos se incrementan, la piel se humedece lisa, ávida y todo termina en un beso de contención.


Mi mano termina de describir la perfecta escena de amor, me encuentro a mi misma sudando con la respiración entrecortada y cerrando los ojos de un solo apretón. La inspiración sale por la ventana, la razón retoma el control y surgen las dudas. La verdad es que las cuestiones más interesantes de resolver aparecen muchas veces como epifanías que se dan por un gran choque o varias horas de letargo. Me siento como una voyerista que acaba de presenciar una función ajena, como una ladrona de recuerdos e intimidad que sin vergüenza mira los ojos de la victima y se ríe de lo ocurrido; sin embargo, sé que el arte es ese espía que se sienta a observar al otro, ese personaje que se esconde tras la cortina y goza del placer ajeno. Muchos antes que yo han intentado equiparar las palabras a la acción de los cuerpos. Yo me limite a relatar la dinámica sexual; no obstante, la literatura ha extendido su propósito a maneras más versátiles y significativas de referirse a la sexualidad humana.

El sexo es misterioso, poderoso, puesto que tiene la capacidad de develar aspectos que las personas no quieren reconocer de sí mismas, puede alejar a los sujetos involucrados de la realidad o enfrentarlos a ésta. De igual forma, el sexo puede ser material ensayístico cuando lo ponemos bajo la lupa del arte y ampliamos todas las posibilidades que ofrece. En definitiva la sexualidad es uno de los temas principales en el arte y la literatura, miles de obras incluyen este tema como una necesidad intrínseca al ser humano, por lo tanto, a la expresión de lo que es ser persona. Algunas obras abarcan el sexo como un mero acto de importancia estilística en el texto, otras obras instauran la temática como una definición contundente de la condición humana, ésta última es fundamental para iniciar con el ensayo, porque manifiesta el deseo de conocer más allá de la piel, de la satisfacción, del relato o de la descripción.

Es importante tener presente que el sexo constituye uno de los pilares en el carácter de las personas. "Estas hipótesis sobre el fundamento de la excitación sexual se halla de perfecto acuerdo con las representaciones auxiliares que hubimos de crear para llegar a la comprensión de las manifestaciones psíquicas de la vida sexual. Hemos fijado el concepto de la libido como una fuerza cuantitativamente variable que nos permite medir los procesos y las transformaciones de la excitación sexual. Separamos esta libido, por su origen particular, de la energía en que deben basarse los procesos anímicos, y, por tanto, le atribuimos también un carácter cualitativo". (Freud 88).

Freud es claro con el análisis que hace de la sexualidad humana, acertado al reconocer el sexo como un punto de partida para reconocer la personalidad de un hombre o una mujer, el sexo es de esta manera visto como una representación íntima e intransferible de lo que somos. Aún así, empezar desde el psicoanálisis es ir de forma intransigente a la biología o fisiología del humano, puesto que el propósito principal es descubrir el por qué la sexualidad de las personas se convierte en un eje temático para la literatura; indagar en la cómo los artistas se vuelcan sobre lo más instintivo del hombre y la mujer para transformarlo en arte, en expresión estética o visual.


Un gran ejemplo de la sexualidad llevada a la literatura puede verse en el libro de Doris Lessing La Grieta la escritora se pregunta abiertamente por el origen de los géneros y, más adelante, por los cimientos de la sexualidad humana. En este libro se teje una historia que busca develar los secretos de los primeros hombres y mujeres con respecto a sus primeros pasos sexuales. Lessing descubre que las diferencias entre lo femenino y lo masculino fueron obstáculos que en un inicio no permitían la comunicación entre “grietas” (mujeres) y “chorros” (hombres), pero luego dichas diferencias los unieron en una comunidad. Primeramente las “grietas” y los “chorros” se precipitaban a una sexualidad desordenada, casi violenta, después ambas sociedades de percataron de la necesidad que tenían del otro.
"Ella se estaba asustando, y no había estado asustada hasta entonces. Permanecieron a su alrededor, y la necesidad de ella y su hambre de ella se le hicieron tan evidentes que de nuevo actuó como si le hablaran de una necesidad interior desconocida. Uno tras otro sostuvo esos tubos rígidos en la mano hasta que se vaciaron, y entonces, como si esa exigencia la hubiera conducido hasta allí, sintió que tenía que irse." (75).

La autora ilustra al lector respecto a las cuestiones sexuales como se instruye a un niño que no sabe nadar: primero sopesa las aguas para confirmar que sean seguras, después nos alienta con su voz confiada a lanzarnos sin miedo al agua y, por último, nos enseña las brazadas básicas y nos suelta a nuestra suerte. Con el sexo Doris Lessing tiene especial cuidado de no convertir su tratado histórico en una invención naturalista. Primero pone a prueba al lector y luego se zambulle con el en las profundas aguas de la sexualidad humana.

Dicha estética sexual es principalmente una pregunta, un problema sin resolver de cómo y dónde empezaron el hombre y la mujer a buscar el sexo; sin embargo en La Grieta esta búsqueda no esta ligada al amor, ni a la estética de un cuerpo, en cambio, esta conectada con la realización biológica de la humanidad y así mismo lo plantea Lessing. El cuerpo no ha trascendido en su lenguaje fisiológico, pero la autora ha hecho un compendio de cuerpos de su texto al contar la historia de la sexualidad de una manera tan descarnada y cruda, con un lenguaje histórico que proporciona una nueva perspectiva de la sexualidad y conduce al lector al conocimiento primero delhombre y la mujer, de un reconocimiento mutuo. Pese a esto, el lenguaje que usa Lessing en su obra no es el único lenguaje que emplea la literatura para alcanzar a delinear lo que puede comprender la sexualidad humana, otras obras como: La insoportable levedad del ser o La tejedora de coronas muestran el sexo con la misma crudeza que lo hace la autora de La Grieta, pero con la notable diferencia de enlazar el tema del amor y el deseo que este conlleva al sexo.

Desde la primera página Germán Espinosa manifiesta un tema recurrente en la obra: el erotismo. Genoveva es una mujer de poder inimaginable, de belleza arrolladora y de una sexualidad incontenible; su autoridad en la obra radica a partir de lo que puede realizar gracias a su cuerpo, ella misma reconoce que la belleza era una supuesta garantía de felicidad y prosperidad. Esta obra que nos envuelve en un torrente de emociones pasionales, carnales, también nos hace reflexionar sobre el rol del cuerpo, la carne en el amor y el romance. En diferentes ocasiones Genoveva intenta reemplazar el vacio que dejó Federico en su vida con múltiples amantes que la satisfagan en la cama y la envuelva en una fantasía, una irrealidad que no la permita sucumbir ante la tristeza ni la soledad. Las hojas de la obra de Espinosa son equiparables al cuerpo de Genoveva, sus letras en ocasiones fascinan, sorprenden, en otros momentos exaltan la ira o el desconcierto, o bien, hastían por su voluptuosidad sin pausa, insaciable.


"Para tomar el baño aquella noche, el quinto o sexto día, seria mejor llevar camisola al meterme en la bañadera, pues ir desnuda era un reto al Señor y un rayo odia muy bien partir en dos la casa (…) de suerte que me arriesgué y desceñí las vestiduras, un tanto complicadas según la usanza de aquellos años, y quedé desnuda frente al espejo de marco dorado que reflejo mi cuerpo y mi turbación, un espejo alto, biselado, ante cuyo inverso universo no puede evitar la contemplación lenta de mi desnudo, mi joven desnudo aún floreciente, de cual ahora, sin embargo, no conseguía enorgullecerme como antes, cuando pensaba que la belleza era garantía de felicidad, aunque los mayores se inclinaran a considerarla un peligro, no conseguía enorgullecerme porque lo sabia, no ya manchado, sino invadido por una costra, costra larvada en mi piel, que en los muslo y en el vientre se hacia llaga infamante." (9). Genoveva se presenta como una mujer pecaminosa que sabe de su condición impúdica, pero que no desea cambiar su forma de vida, porque es lo que la mantiene distraída del dolor de haber perdido al hombre que ama.

Espinosa en esta obra pelea con prejuicios impuestos por la sociedad y los abarca con una sensualidad propia de una mujer, propia de Genoveva, que se ha liberado sexualmente en una época en que hacerlo era mal visto, se acuesta con su esclavo, con hombres desconocidos o poco conocidos e invierte su feminidad adoptando el papel de hombre en todas las estancias de su vida: políticamente, en las finanzas, en la religión, con el dinero, en fin todo es responsabilidad de ella y el mundo invertido que tiene que sobrellevar la vuelve una libertina. Con esta obra la sexualidad adquiere nuevos matices que infieren en la personalidad de los personajes y los transforman. El sexo es hilado finamente por Espinosa que lo relata como un suceso del alma, del espíritu quebrantado y desolado, en esta ocasión el sexo es un miramiento estético de la protagonista que configura la belleza como un símbolo certero de la felicidad. La sexualidad supera los inicios biológicos de la humanidad y se convierte en una fase crucial del descubrimiento de quienes somos y a qué hemos venido.


La estética de la sexualidad traspasa los límites de la narración que debe tomar un lenguaje prestado de la metafísica para relatar la emoción verdadera a la experiencia literaria. Tal es el caso de Milan Kundera y su obra La insoportable levedad del ser, puesto que lo que se quiere decir es tan magnánimo y grandilocuente que es necesario adaptar un nuevo mecanismo de comunicación para alienar las fallas propias del lenguaje humano. La sexualidad de los personajes de Kundera es mucho más cotidiana y fútil que la sexualidad de Lessing o Espinosa, ya que el autor de La insoportable levedad del ser construye un mundo más urbano y más frívolo en el que el sexo sólo es parte de la rutina; sin embargo es trascendental para entender la sicología de los personajes y saber cuales son sus objetivos o a qué se debe su carácter. Kundera hace énfasis especialmente en el sexo que esta relacionado con el amor, el sexo que transgrede los límites impuestos por la sociedad o uno mismo y usa el elemento erótico para comunicar un algo más profundo e importante. "El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética." (214). De manera que el sexo es un vehículo para expresar ideas inefables del amor y la necesidad del otro. La estética de los cuerpos es un mecanismo llano para tratar temas de mayor relevancia en la novela de Kundera, los detalles de la carne como sus proporciones, su textura, las figuras son simplemente elementos usados por el autor para nombrar el amor de alguna forma accesible al lector.


Finalmente vuelvo la mirada a la libreta llena de garabatos de escritura rápida, observo el estante donde se encuentran los libros que tanto me han hecho reflexionar, tomó un sorbo de café y suspiro gravemente. La divagación es permitida como un arte, lo llaman ensayo. El sexo es permitido en las letras, lo llaman estética de los cuerpos; se combinan los géneros literarios y las temáticas y trazan un camino de arduo recorrido para sonsacarnos una respuesta posible. La investigación y la imaginación se entremezclan formando un texto deliberadamente desordenado. Vuelvo a la libreta llena de letras negras, a la mirada perdida en el horizonte, a los amantes del parque que pronto volverán a bailar frente a mis ojos y yo a retratarlos con palabras, pues bien lo dice Freud: Es, por ultimo, innegable que la concentración de la atención en un trabajo intelectual, y en general toda tensión anímica tienen por consecuencia una coexitación sexual. (Freud 74). Puede que sea esta la verdadera razón por la cual la literatura y las artes se obsesionan por recrear la sexualidad humana o bien puede ser una excusa para ocultar mi palpable voyerismo literario.

Bibliografía
Espinosa, Geman. “La tejedora de coronas”. Editorial Alfagura: Bogotá, 2007.
Freud, Sigmund. “Tres ensayos sobre teoría sexual”. Alianza editorial: Madrid, 2009.
Lessing, Doris. “La grieta”. Editorial Lumen: Barcelona, 2007.
Kundera, Milan. “La insoportable levedad del ser”. Tusquets editores: Barcelona, 2004.

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